miércoles, 20 de julio de 2016

Pierda el miedo a emprender!


¿Por qué es tan fácil fracasar?
Hay muchas razones que lo explican. Las más técnicas se basan en la falta de capital semilla suficiente, en falta de capacitación y de apoyo al crecimiento posterior de los negocios que surgen luego de una idea o proceso de emprendimiento de algún(os) aventurero(s).

Sin embargo, creo que existen otra serie de factores más personales que los estudios omiten pero que están inmersos en la psicología de todo posible emprendedor. Entre ellos puedo destacar:

La razón fundamental para emprender: ¿Cuál es la razón esencial para emprender?
Para responder esta cuestión, hágase las siguientes preguntas:

¿Es feliz con lo que hace?, ¿se siente pleno en su actividad profesional? Y mejor aún, ¿está satisfecho con los resultados obtenidos hasta ahora?

Las respuestas a este tipo de preguntas son las que le permitirán decidir si puede ser un emprendedor o si prefiere apostarle su futuro a un empleo “seguro”. Porque aunque usted no lo crea, la respuesta a esas preguntas define el grado de DETERMINACIÓN que usted vaya a tener en cualquier proceso de emprendimiento.

Recuerde que normalmente se emprende por pura necesidad financiera luego de perder un empleo y no tener acceso viable a uno nuevo u otro igual que equipare al anterior o, porque usted se encuentra ante alguna encrucijada de la vida que lo pone a reflexionar sobre los puntos mencionados arriba. No es lo mismo emprender por convicción que por necesidad, y creo que el no ser feliz, no estar satisfecho con los resultados financieros o el estilo de vida, terminan siendo factores más poderosos que el solo hecho de tener que cubrir una necesidad financiera puntual que hasta puede ser pasajera.

El miedo termina siendo un factor clave para no emprender o fallar en el intento. Hemos sido educados para temerle al fracaso y por ello no se concibe que el éxito proviene de procesos de prueba y error, que en algunas ocasiones suelen ser costosos. Sin embargo, no existe empresario exitoso que no haya fallado nunca. Del fracaso se aprende. Pero en general a casi todos (incluyéndome) le tenemos o hemos tenido pavor a fracasar, no solo por los posibles problemas financieros que esto pueda acarrear sino por la presión social que a veces implica dicho intento fallido. A muchos les preocupa demasiado el qué dirán.

A las personas les cuesta salirse de su zona de confort. El cerebro humano está diseñado para ser perezoso. Aunque no lo crea así es. Nuestro cerebro busca ahorrar energía al máximo y emprender implica un proceso de gasto de energía que puede ser brutal, nos exige PENSAR y aprender a solucionar problemas. Este tipo de retos son indeseables para el cerebro. Es por ello que nos encanta acomodarnos en una zona denominada “zona de confort” y salir de ahí nos implica un esfuerzo mental grande. Sin embargo, si una persona desea con mucha fuerza un cambio en su vida y entiende que el proceso de emprendimiento que debe vivir es la clave para salirse de allí y enfrentar su zona de miedo, puede terminar alcanzando una zona ilimitada de potencial propio, personal y profesional que es, al final del día, a donde se quiere llegar luego de emprender.

Una buena idea. Muchas personas siguen pensando que emprender es abrir un negocio tradicional, un restaurante, tienda de ropa, joyas, etc. No se dan cuenta que los grandes jugadores, las grandes marcas, las grandes superficies ya han colmado este tipo de mercados con productos de infinidad de marcas que son normalmente de las mismas empresas. Steve Jobs decía que era preferible CREAR una necesidad, que la gente no sabía que quería hasta que alguien se lo ponía al frente y esa fue la base de su éxito con Apple: la innovación.

Sin embargo, hay que ser sinceros, no todos tenemos esa capacidad de innovación o los conocimientos técnicos necesarios para crear una nueva necesidad basada en un nuevo producto. Por ello es viable pensar en nuevas alternativas. Busque, pregunte, piense cómo puede crear nuevas necesidades o en su defecto busque cómo puede mejorar un proceso comercial, operativo; cómo puede aprovechar el poder que se tiene como consumidor inteligente.

Emprender implica tener carácter, pues se afrontan muchos retos, problemas, miedos. Es aceptar la incertidumbre, la no seguridad de un ingreso fijo y constante. Es dar un salto hacia una aventura que, aunque riesgosa, puede terminar siendo muy atractiva, ejemplificable pero por sobre todo, muy satisfactoria.


fuente: www.progentis.com

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